
Mientras paseaba
por la calle, vi que la Luna estaba muy bonita junto a la torre de la
iglesia de San Andres, así que, fui a casa, cogí la cámara, y
volví para sacarle una foto, que es ésta =========================>
Saqué varias y,
cuando iba a guardar la cámara, un señor se me acercó y me pidií,
sonriente, que le sacara una foto. Y así lo hice.
Y así, decidí dar
una vuelta por mi ciudad y plasmar en la pequeña pantalla de la
Canon las cosas que veo a diario. No son nada extraordinario, Eibar
no es gran cosa, pero, bueno, al menos, así podréis pasar por un
día de mi vida.
Así
comienza mi rutina:
Creo
que el edificio de arriba pertenecía a la antigua
fábrica de
la empresa de aquí abajo:
Ésta es la famosa
fuente de Urkizu, muy, pero que muy, muy antigua. Bueno, en realidad
no sé cuántos años tiene, pero desde luego sí que estaba ahí un
tanto antes de la Guerra Civil. El agua es potable.
El parque de Urkizu:
Ésta calle no sé
como se llama...
El cruce de Aurrera
(que en euskera significa adelante).
Es un edificio, una
empresa o algo así, pero al cruce
(que no se ve) se
le llama así.
Me gusta el color y
el contraste con las flores, es como muy hogareña.
Nuestra plaza de
mercado, que, aunque en un principio tenía que ser temporal, ya que
tenían que derribar el edificio donde antes los caseros vendían sus
productos (era, además, un edificio histórico, donde Franco
guardaba armas y cosas así -Eibar ha sido una ciudad armamentística
muy importante-) para construir un centro comercial, pero, claro, nos
engañaron, derribaron la plaza antigua y ahora el ayuntamiento tiene
a los pobres caseros aquí. En fin, es una lucha que aún no pensamos
abandonar.
Y aquí está otra
vez la iglesia de San Andrés, también histórica, por cierto;
ha sobrevivido a
tres incendios que quemaron la ciudad entera durante la Guerra Civil
(Eibar fue
bombardeado junto con Gernika y otras ciudades).
Y
éste es un detalle de la misma iglesia:
Dice:
Se prohíbe jugar a la pelota bajo la multa de dos pesetas.
Mi preciosa calle, Errebal, que antes eran los suburbios de la ciudad...
Y, por último,
ésto también se ve desde mi balcón
es
el cine y donde se representan muchas actuaciones.
FIN.
Sí, lo sé, mi
ciudad es una mierda. Lo siento.



