jueves, 23 de febrero de 2012

Ésa que siempre esperaba

Entre toda la gente curiosa con la que me he encontrado hasta el momento, opté por hablaros sobre la chica que esperaba.

Salía yo de casa sobre eso del mediodía a dar un paseo para despejarme, mirando sin ver a un lado y a otro de la acera, algo distraída con la música que escuchaba por los auriculares. Jeff Buckley cantaba Hallelujah con esa voz que me pierde tanto, cuando vi a una chica sentada en los escalones de un portal. Parecía aburrida, con los párpados medio cerrados y la cara encajada en el hueco que formaban sus manos, con los codos apoyados sobre sus rodillas.
No le presté mucha atención; me limité a mirarla durante un segundo, aunque se me quedó grabado su imagen.
Más tarde, cuando el día había oscurecido, decidí entrar a un bar a tomar un café. Me senté en una mesa y, mientras sorbía con cuidado el café con leche demasiado caliente, me vino a la mente aquella muchacha.
Ya volviendo a casa, miré a ésos escalones donde la chica había estado sentada y... ¡seguía allí! Habían pasado, como mínimo, tres o cuatro horas, y ella seguís en el mismo lugar. Me sorprendió mucho, la verdad.

Siempre recordaré a aquella joven, esperando a loo que para mí siempre será un misterio. En cierto modo, lo haré porque esa chica... era yo. Porque siempre espero.

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