Bueno, por fin escribo de nuevo. Pero ésta vez es un poema lo que voy a compartir con vosotros. Es uno de los que suelo escribir a diario durante mis largos paseos por la ciudad, con los cascos puestos y escuchando la radio. No sé, me gusta hacerlo.
Espero que os guste:
Los rayos de sol rozaron mi piel con dulzura,
y en mis párpados,
luz de mediodía,
sentí cómo el calor era intenso,
casi ardiente.
Miré el cielo con un leve gesto,
nada más,
pero pude ver que el horizonte era azul,
rozando la blancura del hielo que las montañas más altas inundan.
Era un día hermoso,
casi perfecto,
y aún así sentía que algo me faltaba,
que mi corazón completo no estaba.
Claro, pensé,
faltaban tus verdes ojos,
tu pelo negro
y tus sonrosadas mejillas.
Faltaba aquella sonrisa tan simple y divertida,
tu voz, tus labios, tus caricias.
De repente,
el sol se apagó,
y quedó el tenue recuerdo de un maravilloso día
que como tan bello era,
fue robada por la luna,
envidiosa ella,
y la hizo su noche;
una noche de la más constelada.
Y mis memorias se borraron,
junto con tus ojos,
tu pelo
y tus mejillas.
Al fin la esperada entrada :)
ResponderEliminarMuy bonito, aunque las memorias nunca se borran (excepto en Eternal Sunshine of the Spotless Mind.)
Charlie
PD: Puedes acceder a mi blog desde mi perfil :)
ResponderEliminarNo los puedes borrar, no, pero los puedes esconder y olvidar, al menos, para un tiempo ^^
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