Existe una brecha en el lienzo del universo
que culmina en un infinito allende.
La sangre que desgarra estas venas mías
hierve mi piel y hiela mi alma.
Y lo falto que arrulla mi pecho
ensordece un grito callado de agonía.
Sin blanco que me guíe
soy engullida por la sombra del vacío.
Si un puñado de cuerdas
forjara fidedigno alojamiento
lo que en mis suelas juega
habría sido cosido en cobijo de sábanas.
En un parpadeo me vuelvo sinestesia
¿soy yo la que mira o quien es observada?
Busco centella pero no hay vaso que llenar;
mis labios ya bebieron Casiopea.
Anhelo lo que nunca creé.
Recuerdo lo que nunca tuve.
Existe una brecha en el lienzo del universo
que culmina en un infinito allende
donde de mí vuelan los sentidos
y desaparezco.
¡Puf!
Ya no soy nada.
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