jueves, 25 de octubre de 2012

Los días de mi vida


Siento que me pierdo con cada paso que mis pies dan.
Que la música que escucho se ha vuelto lo único que mis oídos admiten.
Siento que ya nada me interesa,
que todo lo que me rodea no es más que polvo y viento.
Que por cada palabra que alguien me dirige
tengo menos razones por compartir lo que mis adentros intentan escupir.
Que mis ojos se cansan con demasiada facilidad,
que mis dedos no están por la labor.
Siento que cada vez me cuesta más levantarme,
despegarme de las sábanas y sentarme a desayunar.
Que cada vez me molesta más los ruidos de la calle,
los coches, la gente, el murmullo de la ciudad.
Que cada vez son menos las cosas por las que siento apego,
que cada vez sonrío menos,
si es que llego a sonreír.
Que aunque el llanto no acuda a mis párpados,
la necesidad de saciar mi ansia de llorar va en aumento
como los pájaros al volar.
Siento que todo se vuelve oscuro,
como noche sin luna,
noche de paz.
La paz que ya no abunda por éstas tierras mías.
Ojalá los sueños me llevaran lejos,
muy lejos,
al infinito...
y más allá.


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